
Día cero en el mundo




Trozos de calor funden la camisa
Y la condensación de humanidad
Rueda por las paredes de la micro
Opacando el polvo de los vidrios
Los pensamientos se enredan en el pelo pegajoso
Y el verano en ráfagas entra por las ventanillas
Para no pagar pasaje
El pasillo comprime a decenas de personas
Mal humoradas por los malos humores
En la micro ondas calientes
Gratinan piel a sudor lento
El semáforo siempre en rojo
Quemó la luz verde y las cenizas saladas
Tapizan las espaldas
Tragos cortos de saliva espesa
Terminan de incinerar la gargarita
Por fin alguien baja y la puerta se abre
Dejando que se cuele algo de aire
Que de inmediato es devorado
Brazos pegados y manos derretidas
En los pasamanos
Y ni hablar de los que van sentados
En la micro ondas calientes
Gratinan piel
A todo verano
Soy culpable
huyendo de la horca
que no consigue disipar el nudo en la garganta
Resbalo en el sudor espeso que puebla la cara
intentando retrasar la salida del sol
con bocanadas de humo
que ahogan los últimos
sino únicos segundos de futuro
El tiempo y su marea subterránea
no lima barrotes ni tumba murallas
Sólo anquilosa caricias
inflamando las culpas
que congelan huesos en el rincón de la celda
Donde está el hombre
que solía sonreírme en el espejo- te preguntas-
Donde el padre
y el amante incendiario que fundía las sábanas bullendo ganas
En que recóndito escondite se encuentran todos los que solía ser
Han muerto-.dice tu voz-
Tu los mataste-Te respondes-
Tu los mataste
Te repites
Te repites
Te repites
Hasta el cansancio
Mientras un rayo del temido sol
bendice las lágrimas
que vienen a despedirte
a la hora en que la soga
Disipa el nudo de tu garganta

I
Herida la noche de sutil humedad
Amamanta a las hojas con rocío
Endulzando gargantas de ruiseñores insomnes
Cómplices de la fuga de las estrellas
Nubes y sueños nublan el cielo
De la ciudad que duerme
Con un ojo cerrado y otro abierto
cientos de almas antidiluvianas
circulan en infinita procesión
patrullando los pasillos
atisbando desde el closet
de cualquier casa
de tu casa
o de la mía
nublando el respiro del tiempo
que las mira confundido
II
la madrugada luce cicatrices rojizas
anaranjadas
blanquecinas
que salpican las nubes
la noche se envolvió sobre si misma
y se escondió del sol
dentro de los ojos de un cuervo
III
la mañana despierta de improviso
con la alarma del reloj
los ojos se abren de par en par
y el espejo se sorprende de verme
otro día de una noche demasiado corta
incluso para un sueño
Voy trepando deseo en mano sobre tu espalda
lamo la impaciencia del trayecto
entre vértebra y omoplato
asoman destellos jadeantes si rozo el vello
el sudor llama temblores
los temblores besos
los besos caricias
y ellas al cielo
mi cabello va y viene sobre ti
cuidándote
cobijando
como velo solícito
uno a uno descubro y conquisto
cada centímetro de esa piel
tu piel
nuestra piel a estas alturas
abrázame y verás-suena la radio-
sintonizada en una frecuencia distinta
a la que tú y yo tenemos
Desciendo casi en tu pecho
Sorprendiendo a tu respiración
que se sonroja al sentir mis manos
esas que siempre han sido un poco desvergonzadas
abres los ojos de par en par
para luego adormecerte por un segundo
Más despierto que nunca


En un sueño eriaso

I
Desde la pared
Me miras con ojos sepia
Mujer
Con algo de cansancio
La lluvia
A penas humedeció
La flor carmín de tu cabello
tu piel satín se resquebraja
amarillada
entre las hojas del calendario
aunque la primavera
jamás abandonó tu sonrisa
II
días
viéndote toser
meses
buscando tus anteojos
años
dentro de este universo de 60 por 70
siendo juez y parte
de trazos errantes
sonriendo para ti
si un cuadro se vendía
o pálida en la soledad
estoy aquí
para ti
por ti
oyendo tu pincel
cantar ru vida
tono sobre tono
III
Mírame pintor
Posa para mí
Quita esa camisa
Y el cansancio de tus ojos
Ilumina el lienzo con tu risa
Sueña bajo el sol
Verde/amarillo
Deja que el pincel
Haga de las suyas
O mejor dicho
Que haga de las nuestras

I
El pecho inspira
dejando al aire como héroe triste
por los rincones del cuarto
El pecho silba y expira
abriendo caminos inciertos
ombligo abajo
invocando ansiedades
tras suspiros cortos
El pecho ríe
al verme sucumbir vencida sobre él
y se yergue como tirano
mientras expande dominios
II
El pecho sube y baja
en vaivén interminable
El pecho ronca
desvelo y frío
Arrancados de su propio pecho
El pecho cicatriza con su piel las heridas
tumbado bajo un sol de otoño
El pecho no llama
ni lleva mi nombre
El pecho
duerme tranquilo
Con un ojo cerrado y otro abierto
III
Cicatriz al amparo de la noche
impune de secretos y suspiros
Cicatriz voraz
que agranda distancias
dando aleteos en la niebla
Camino largo Cicatriz
besos caducos
Cicatriz magenta reseca al aire
que viste lágrimas prestadas
Para conseguir Cicatriz
una cama tibia
por otra noche

No tengo padres, hago de los cielos y de la tierra mis padres.
No tengo hogar, hago de mi consciencia mi hogar.
No tengo vida ni muerte, hago de las corrientes de mi aliento mi vida y mi muerte.
No tengo fuerza divina, hago de la honestidad mi fuerza divina.
No tengo medios, hago de la comprensión mis medios.
No tengo secretos mágicos, hago de mi carácter mi secreto mágico.
No tengo cuerpo, hago de la resistencia mi cuerpo.
No tengo ojos, hago del destello del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, hago de la sensibilidad mis oídos.
No tengo miembros, hago de la presteza mis miembros.
No tengo estrategia, hago de “lo no oscurecido por las ideas” mi estrategia.
No tengo planes, hago de la “captura de la oportunidad” mi plan.
No tengo milagros, hago de la acción rápida mis milagros.
No tengo principios, hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, hago del vacío y de la plenitud mis tácticas.
No tengo talentos, hago del ingenio presto mi talento.
No tengo amigos, hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigo, hago al descuido mi enemigo.
No tengo armadura, hago de la benevolencia y de la rectitud mi armadura.
No tengo castillo, hago de mi mente inmutable mi castillo.
No tengo espada, hago de la ausencia del yo mi espada.
Bushido
Samurai Anónimo Siglo XVi
entre tanto circo y promesa
marketing y apitutados
pasamos el bicentenario
con mineros en la tierra
y mapuches en el hambre
nuestra bandera cíclope
destella de cuando en cuando
queriendo zafar del mástil
ese que se unde en la tierra
y a pesar de todo
no halla sus raíces
tironea y tironea
el viento le echa una mano
pero es inútil
sólo tiene
lo que resta de septiembre
para salir huyendo y poder elevarse
detrás de un chilenito
sólo algunos días
antes de ser guardada
olvidada
embalada
junto a la manta y al pañuelo
los copihues de papel
cuescos de aceituna
palillos de volantín
sombreros
fajas tricolor
cuecas
entre tanto zapateo y wuifa