9/12/2010

Breve, antigua y la vez moderna historia de amor urbano


Había una vez un hombre de cabello en riguroso rubio, montado en su fiel Mercedes, que transitaba la ciudad como si se tratara de los diminuíos de su padre,- que dicho sea de paso, estaba casado con una bruja que lucía como ángel, que tenía fijación con los espejos -.

El hombre era heredero de un gran imperio financiero que llegaba hasta donde podías contar los ceros a la derecha. De pronto divisó a la luz roja del semáforo, la más bella criatura que el gran dios verde le pudiese ofrecer, era tan blanca como la nieve, con cabello de ébano y labios de cereza.

No hubo cartas perfumadas

Ni anillos

Sólo el sobresalto de ella al palpar la abultada billetera,

Sòlo el encanto de él al mirar dentro del corpiño, Luego confusión y desorden que ninguno de los dos tendría que arreglar - Suite presidencial, como siempre señor?-.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

nksstbjlloiycvixyxjg, justin bieber baby, ggidsve.

Latorre dijo...

Creo que ese tipo es pariente de él.

http://muertospornada.blogspot.com/2008/05/blog-post.html